miércoles, septiembre 06, 2017

¿Y si el daño en tu organización fuera estructural?


Cada vez es mayor la presión que cargan nuestros dirigentes. Los retos de las organizaciones (Reducción de costos, competencia, adecuación tecnológica, eficiencia, mejorar la experiencia del cliente y responder a sus cambiantes necesidades y anhelos, etc.) son crecientes, exigentes y simultáneos.
Por otra parte cuando voltean a su organización encuentran que la mayoría de las personas permanecen apáticas, centradas en sus intereses particulares, a la defensiva, en luchas de poder, etc.

Cuando les pregunto ¿Qué tanta confianza tienes en tu equipo de trabajo y en tu organización para salir airoso de los enormes retos que enfrenta tu organización? la mirada se torna sombría. La gran mayoría siente que sólo cuenta con algunas personas de su confianza y que el resto de la gente está desconectada de la organización e indiferente ante sus grandes retos.

Es como si fueran en un bote ocho personas, en el que el dirigente y otro líder van remando enérgicamente mientras que los cinco de en medio reman apenas lo mínimo para mantener las apariencias y el último va remando también enérgicamente pero en la dirección contraria. Entonces el dirigente se pregunta molesto ¿por qué a pesar de tanto esfuerzo no avanzamos?

Durante mas de dos décadas como consultor de empresas he estado probando múltiples alternativas para entender y atender este problema crónico en las organizaciones. Ahora, de un año para acá me he dedicado a difundir lo que considero un descubrimiento revolucionario.

Descubrir como en el mundo están apareciendo organizaciones que se estructuran de manera diferente y que logran resultados sin precedente ha sido revelador.

Ahora entiendo la afirmación de Peter Senge "Estructuras invisibles cuya presencia ignoramos nos mantienen prisioneros" Me explico, la desconexión de la gente en las organizaciones se debe a la estructura. No se arregla con un mejor liderazgo, con trabajo en equipo, mejorando el clima laboral, enriqueciendo el trabajo, etc. Es la forma como hemos estructurado nuestras organizaciones la que genera el "descompromiso" de la gente.

A lo largo de todos estos años veo como fracasan los esfuerzos para construir un verdadero equipo, una comunidad donde todo mundo ponga lo mejor de si, a pesar de todos los esfuerzos de dirigentes bien intencionados, con valores y formación social.

Me recuerda el experimento de Carcel de Stanford en el que el rol que asumen estudiantes universitarios (de buenas familias) termina imponiéndose sobre sus valores y su formación en perjuicio de sus compañeros "reos". Si queremos otro tipo de relaciones es necesario cambiar la estructura.

Ver que hay nuevos modelos organizativos me hace ver lo obsoleto que resulta la forma tradicional (y a veces inconsciente) como organizamos nuestras organizaciones (y que produce de hecho el descompromiso del personal).

Se cumple la recomendación de Richard Buckminster "No es posible cambiar las cosas luchando con la realidad, Para cambiar algo construye un modelo nuevo que deje obsoleto el modelo existente"

De un año para acá me he concentrado en advertir a los dirigentes sobre este daño estructural en sus organizaciones y a mostrar como sí es posible  reinventar nuestras organizaciones

1 comentario:

Carlos A. Manzo Fontes dijo...

Me he metido a este blog y todo lo que dice hace resonancia con lo que hago, pienso y creo. Este último post me recuerda las palabras de Eliyahu M. Goldratt, el autor de “La Meta” y otros bestsellers: “Las organizaciones están diseñadas, organizadas y son dirigidas, consciente o inconscientemente, de una manera tal que generan los resultados que obtienen”. Lejos de ser una perogrullada, describe lo que tú dices, que los empresarios y los miembros de las organizaciones actúan de manera reactiva sin cuestionar los supuestos del trabajo, la organización del mismo, la comunicación interpersonal, el propósito último de los esfuerzos, la asignación de presupuestos a metas a veces absurdas, la infidelidad a los valores rectores, el desprecio a la dignidad de las personas, y un larguísimo etcétera.

Las personas dentro de las organizaciones se convierten en el paradigma que critican, lenta o rápidamente, traicionando en la mayoría de los casos sus principios y sus anhelos y mutilando su creatividad, sus mejores intenciones y su deseo por realizarse de manera plena.

Todas y cada una de las ideas plasmadas en el blog son muy buenas, así como las citas, los links y las diversas referencias. Sin embargo, a juzgar por la falta de comentarios, creo que es la longitud de los textos lo que no invita a las personas a engancharse. Paradójicamente, vivimos en una sociedad altamente visual, pero visual para lo colorido, lo que se mueve y los textos breves. Así como este blog propone una nueva forma de encarar y diseñar el trabajo y las organizaciones, asimismo las personas deberán adquirir nuevas formas de adaptación, de dedicación a nuevas prácticas, de acceso a nuevos conceptos, etc. Y una de ellas es la lectura. Sin propiciar lo que estoy criticando, confío en que el esfuerzo de este blog y lo que inspire, ayude a las personas a provocar las transformaciones que todos deseamos. Felicidades.