No puedes seguir tratando a las personas en la organización como antes.
Las personas son la clave del éxito de la empresa.
Cada vez surgen en el mundo más y más organizaciones que nos muestran formas de organizar el trabajo que permite que surja lo mejor de todas y cada una de las personas.
Todo mundo dice que las personas son lo más importante, sin embargo, cuando la organización del trabajo se hace bajo esta premisa se alcanzan niveles insospechados de eficiencia, productividad, rentabilidad y lo más importante las personas viven a plenitud.
Conocer empresas del NER Group en Bilbao ha sido una de las experiencias más maravillosas de mi vida. Contra los hechos no hay argumentos. Te invito a conocer más a través de la pagina www.k2kemocionando.com Aquí te dejo un video que te puede dar una idea sobre este nuevo tipo de empresas. https://www.youtube.com/watch?v=LeRSVNtY5tw
Rediseñemos nuestras organizaciones con los seres humanos al centro. Transformar nuestras organizaciones en lugares donde las personas puedan encontrar gozo, desarrollo y sentido a través de su trabajo.
miércoles, diciembre 19, 2018
domingo, octubre 22, 2017
Antes de decir, Escucha
Queremos decir que dirección debemos dar a nuestra organización
Queremos encaminar nuestros esfuerzos en cierta dirección para conseguir nuestras metas.
Creemos que somos nosotros los que debemos decidir que queremos hacer con nuestra vida.
Estamos ocupados tratando de dar dirección a nuestra vida y a la de los demás que no escuchamos lo que la vida nos está gritando que quiere hacer a través de nosotros.
Detengamos y escuchemos (y escuchémonos). ¿Qué nos está diciendo la vida (en nuestros colegas, clientes, mercado, sociedad, mundo) que quiere hacer a través nuestro?
¿Que está diciendo la vida a través de la desesperación o plenitud que experimento en mi interior?
La guía segura, el consejo sabio, la fuerza o la pasión y todo lo que necesitamos para vivir plenamente y llevar vida los demás nos lo está gritando la vida, lo único que necesitamos hacer es querer escuchar.
Comparto esta reflexión que nace de las experiencias y lecciones de vida que me han compartido los directores de empresas, que más que clientes son amigos entrañables.
jueves, septiembre 28, 2017
Organizaciones que liberan el talento de las personas
Líderes sorprendentes han realizado milagros en la conducción
de sus empresas a niveles inauditos de éxito. Lo han hecho a partir de
situaciones desalentadoras. El elemento en común es que cada uno de los estos
líderes cree de corazón que la clave del éxito está en liberar, cada día, la
iniciativa y el genio de sus colaboradores.
La transformación de la empresa parte de un choque entre la
realidad y las convicciones personales del líder. Ver como en la vida diaria
las estructuras y reglas ahogan la creatividad y anulan el compromiso de la
gente les parece absurdo. Con ojos de un recién llegado constatan de primera
mano como las políticas y procedimientos para imponer control minan la moral de
las personas y la productividad.
Echarse a cuestas la liberación de los colaboradores de este
tipo de reglas restrictivas para crear una cultura basada en la confianza de
ninguna manera resulta fácil. La cultura imperante se resistirá a ser cambiada.
Hay demasiada historia y sobre todo demasiado temor para soltar las riendas.
“La gente es mala, necesitamos controlarla y dirigirla, no se puede confiar en
ella, se necesitan reglas y controles”. Es toda una cruzada. Sólo la firmeza de
los valores y las convicciones personales les permite salir airosos de esta
aventura.
Finalmente nuestros héroes demuestran que es posible dirigir la
empresa confiando en las personas. Cuando se cree en las personas, cuando se
les ve como seres inteligentes, libres, creativos, preocupados por generar
valor para todos, es mucho más fácil crear reglas y estructuras que propician
una cultura vigorosa, que llena de vida a los colaboradores, la empresa, a los
clientes, a la sociedad y al mundo.
Es notorio como cuando los líderes tienen esta visión: la
organizar el trabajo de hombres cada vez más libres, responsables, solidarios
la empresa florece. Es decir, la organización se vuelve un medio para llegar a
tal fin. Contrasta notablemente con la visión de que lo que importa es la
organización, su supervivencia y crecimiento. Pon en su lugar medios y fines.
Uno de estos líderes dice “las
utilidades para mi son como la gasolina, una empresa que no sea rentable no
podrá crecer y no podrá mejorar la vida de sus colaboradores. Así que necesitas
ganancias, pero las utilidades me parecen vanas sino hay un gran sueño
esperando al final del viaje”.
Con mucho gusto te puedo compartir los casos ejemplares que he
encontrado. Estoy seguro que entre nosotros hay muchos líderes que tienen el
mismo sueño de hacer empresas con y para personas libres y responsables.
lunes, septiembre 11, 2017
¿Centrados en nuestros intereses o en el bien que hacemos al mundo?
Dicen que tienen una misión pero en realidad son sólo palabras bonitas para disfrazar el verdadero propósito que persiguen, como son las ganancias, el crecimiento, el poder, el posicionamiento, la cuota de mercado. El resultado es que la gente cuando ve este tipo de propósitos egoístas no puede poner alma, vida y corazón. No ve sentido a su trabajo y no puede amar a su empresa.
Eso no mueve. La gente sabe distinguir perfectamente que es lo que en realidad persigue la organización o el dueño.
Es muy fácil entender este punto cuando vemos a los partidos políticos. ¿Cuál es su fin (auténtico, verdadero, esencial)? inmediatamente respondemos; pues del bienestar de la gente. Sin embargo, vemos como se quedan atrapados en sus propios intereses. Se dedican a buscar beneficios, prebendas, cuotas de poder, imagen, posicionamiento para la siguiente campaña. Vemos como toman la pobreza o los desastres naturales que sufre la población, no con la intención de genuino servicio y ayuda, sino usando las necesidades para lucimiento y promoción de su imagen.
Las organizaciones que no ven más allá de si mismas en el pecado llevan la penitencia. Cuando no hay un propósito superior los integrantes de la organización se pierden en luchas intestinas. Cuando hay un propósito claro, noble, de búsqueda genuina de contribuir a la vida de las personas, de la sociedad y del mundo, se da, casi naturalmente la alineación y ordenación de los intereses particulares al bien mayor.
Tu organización tiene un propósito claro cuando persigue una causa. Cuando el fin verdadero de la organización es hacer una diferencia en la vida de las personas. Cuando quiere de verdad impactar para bien la vida de la sociedad y del mundo. Cuando hace lo que hace pensando en los otros.
La organización está cerrada en si misma cuando lo que busca son las ganancias, el prestigio, el logro de objetivos, la eficiencia, la calidad, la entrega, la innovación, etc., como fines en si mismos. Es decir, cuando no logra trascender sus propios intereses.
Te invitamos a preguntarte ¿Cuál es el propósito de nuestra organización? ¿Qué propósito nos une, nos energiza, y nos permite ordenar los intereses particulares al un bien superior? ¿Qué diferencia en la vida de las personas/sociedad/mundo nos sentimos llamados a hacer?
La gente no responde de manera consistente a propósitos pequeños, autocentrados, egoístas. Si quieres despertar la energía de tu organización se requiere hacer, no un ejercicio intelectual, autocrático, para redactar el propósito que ha de seguir la organización, sino un ejercicio de escucha, que permita a los integrantes de la organización "sentir" y responder a lo que la vida (desde dentro y desde fuera) está demandando a la organización. Es un asunto vital, no un ejercicio intelectual.
Hay personas que pueden ayudar a hacer estos ejercicios para poner a trabajar, además de la inteligencia colectiva, la intuición de la organización.
miércoles, septiembre 06, 2017
¿Y si el daño en tu organización fuera estructural?
Cada vez es mayor la presión que cargan nuestros dirigentes. Los retos de las organizaciones (Reducción de costos, competencia, adecuación tecnológica, eficiencia, mejorar la experiencia del cliente y responder a sus cambiantes necesidades y anhelos, etc.) son crecientes, exigentes y simultáneos.
Por otra parte cuando voltean a su organización encuentran que la mayoría de las personas permanecen apáticas, centradas en sus intereses particulares, a la defensiva, en luchas de poder, etc.
Cuando les pregunto ¿Qué tanta confianza tienes en tu equipo de trabajo y en tu organización para salir airoso de los enormes retos que enfrenta tu organización? la mirada se torna sombría. La gran mayoría siente que sólo cuenta con algunas personas de su confianza y que el resto de la gente está desconectada de la organización e indiferente ante sus grandes retos.
Es como si fueran en un bote ocho personas, en el que el dirigente y otro líder van remando enérgicamente mientras que los cinco de en medio reman apenas lo mínimo para mantener las apariencias y el último va remando también enérgicamente pero en la dirección contraria. Entonces el dirigente se pregunta molesto ¿por qué a pesar de tanto esfuerzo no avanzamos?
Durante mas de dos décadas como consultor de empresas he estado probando múltiples alternativas para entender y atender este problema crónico en las organizaciones. Ahora, de un año para acá me he dedicado a difundir lo que considero un descubrimiento revolucionario.
Descubrir como en el mundo están apareciendo organizaciones que se estructuran de manera diferente y que logran resultados sin precedente ha sido revelador.
Ahora entiendo la afirmación de Peter Senge "Estructuras invisibles cuya presencia ignoramos nos mantienen prisioneros" Me explico, la desconexión de la gente en las organizaciones se debe a la estructura. No se arregla con un mejor liderazgo, con trabajo en equipo, mejorando el clima laboral, enriqueciendo el trabajo, etc. Es la forma como hemos estructurado nuestras organizaciones la que genera el "descompromiso" de la gente.
A lo largo de todos estos años veo como fracasan los esfuerzos para construir un verdadero equipo, una comunidad donde todo mundo ponga lo mejor de si, a pesar de todos los esfuerzos de dirigentes bien intencionados, con valores y formación social.
Me recuerda el experimento de Carcel de Stanford en el que el rol que asumen estudiantes universitarios (de buenas familias) termina imponiéndose sobre sus valores y su formación en perjuicio de sus compañeros "reos". Si queremos otro tipo de relaciones es necesario cambiar la estructura.
Ver que hay nuevos modelos organizativos me hace ver lo obsoleto que resulta la forma tradicional (y a veces inconsciente) como organizamos nuestras organizaciones (y que produce de hecho el descompromiso del personal).
Se cumple la recomendación de Richard Buckminster "No es posible cambiar las cosas luchando con la realidad, Para cambiar algo construye un modelo nuevo que deje obsoleto el modelo existente"
De un año para acá me he concentrado en advertir a los dirigentes sobre este daño estructural en sus organizaciones y a mostrar como sí es posible reinventar nuestras organizaciones
viernes, agosto 25, 2017
¿Cuál es la diferencia entre el propósito y la misión?
Existen en el mundo muchas organizaciones que demuestran que es posible una nuevo modelo de organizar el trabajo (FAVI, Mornig Star, Valve, Spotify, Harley Davidson, Sea Smoke, etc). Las innovaciones radicales que nos muestran son: Propósito evolutivo, Autodirección (auto-gestión) y plenitud humana.
En este post me concentraré en el propósito evolutivo.
Para la mayoría de nosotros que nos hemos formado en las organizaciones tradicionales podríamos pensar que no hay ninguna novedad con el tema del propósito. Creemos que equivale a la misión.
Elaborar la misión significa que la alta dirección haga un enunciado diciendo que queremos ser para nuestros clientes, trabajadores, sociedad, etc. Normalmente este decreto se queda en deseo y se olvida rápidamente. No le dice nada a los integrantes y queda relegado entre miles de pendientes.
Las organizaciones emergentes entienden el propósito de otra manera. Para empezar la forma como se ven a si mismas no es como si fueran una máquina, sino como un organismo viviente, con alma. Este organismo vivo, convive y contribuye con otros organismos. Va encontrando su lugar dentro de un concierto vital, contribuyendo a crear un ecosistema. Quizá la mejor metáfora sea la de una selva tropical donde co-existen miles de variedades de plantas, manteniendo su propia vitalidad y a la vez contribuyendo a la vitalidad de otras.
Por otra parte las organizaciones de nueva generación entienden que están constituidas por personas (vivas, con alma) y que las personas tienen dones y capacidades singulares. Cada persona es única y tiene un propósito en la vida. Cada uno de nosotros venimos a la vida para realizar una misión. Esta misión no es un decreto a través del cual yo le digo a la vida lo que quiero hacer de ella, sino más bien un descubrimiento, a través de la escucha, de lo que la vida quiere hacer a través de mi.
El propósito por tanto mas que un decreto que se congela en una placa y se cuelga en las paredes, es un escuchar permanente sobre lo que queremos ser. Se trata de escuchar lo que la vida nos está pidiendo y adaptar continuamente nuestra respuesta. Se trata de comprender que requieren (los colaboradores, los clientes, la sociedad, el mundo) de nuestra organización y responder a este desafío.
El propósito es evolutivo precisamente porque no es una consigna fija, estática, rígida. Como seres vivos que somos la vida es cambiante y para llevar vida a nosotros mismos y a los demás necesitamos estar atentos a los cambiantes requerimientos de nosotros mismo, de nuestro entorno, de nuestro ecosistema.
Cada día hemos de preguntarnos ¿Qué me mantiene vivo? ¿Cómo puedo expresar de mejor manera lo mejor de mi para llevar vida a los demás y contribuir al florecimiento de mi ecosistema? Si somos líderes podemos cumplir con nuestra parte hablando del propósito una y otra vez. Compartir con nuestro colaboradores por qué es importante para nosotros en lo personal lo que hacemos.
Mi propósito es hacer que el trabajo deje ser motivo de mortificación y se convierta en fuente de gozo, crecimiento, realización y humanización. Cuando hablo y comparto y cuando conecto cada una mis prioridades y actividades cotidianas con mi propósito, vuelvo a sentir que mi vida tiene sentido. Siento que vale la pena todos los esfuerzos, me siento animado, empoderado, capaz de superar cualquier obstáculo.
En el wiki reinventar las organizaciones podrás encontrar muchos más casos de líderes que han sabido energizar y liberar todo el talento de los colaboradores a través de un propósito claro.
En este post me concentraré en el propósito evolutivo.
Para la mayoría de nosotros que nos hemos formado en las organizaciones tradicionales podríamos pensar que no hay ninguna novedad con el tema del propósito. Creemos que equivale a la misión.
Elaborar la misión significa que la alta dirección haga un enunciado diciendo que queremos ser para nuestros clientes, trabajadores, sociedad, etc. Normalmente este decreto se queda en deseo y se olvida rápidamente. No le dice nada a los integrantes y queda relegado entre miles de pendientes.
Las organizaciones emergentes entienden el propósito de otra manera. Para empezar la forma como se ven a si mismas no es como si fueran una máquina, sino como un organismo viviente, con alma. Este organismo vivo, convive y contribuye con otros organismos. Va encontrando su lugar dentro de un concierto vital, contribuyendo a crear un ecosistema. Quizá la mejor metáfora sea la de una selva tropical donde co-existen miles de variedades de plantas, manteniendo su propia vitalidad y a la vez contribuyendo a la vitalidad de otras.
Por otra parte las organizaciones de nueva generación entienden que están constituidas por personas (vivas, con alma) y que las personas tienen dones y capacidades singulares. Cada persona es única y tiene un propósito en la vida. Cada uno de nosotros venimos a la vida para realizar una misión. Esta misión no es un decreto a través del cual yo le digo a la vida lo que quiero hacer de ella, sino más bien un descubrimiento, a través de la escucha, de lo que la vida quiere hacer a través de mi.
El propósito por tanto mas que un decreto que se congela en una placa y se cuelga en las paredes, es un escuchar permanente sobre lo que queremos ser. Se trata de escuchar lo que la vida nos está pidiendo y adaptar continuamente nuestra respuesta. Se trata de comprender que requieren (los colaboradores, los clientes, la sociedad, el mundo) de nuestra organización y responder a este desafío.
El propósito es evolutivo precisamente porque no es una consigna fija, estática, rígida. Como seres vivos que somos la vida es cambiante y para llevar vida a nosotros mismos y a los demás necesitamos estar atentos a los cambiantes requerimientos de nosotros mismo, de nuestro entorno, de nuestro ecosistema.
Cada día hemos de preguntarnos ¿Qué me mantiene vivo? ¿Cómo puedo expresar de mejor manera lo mejor de mi para llevar vida a los demás y contribuir al florecimiento de mi ecosistema? Si somos líderes podemos cumplir con nuestra parte hablando del propósito una y otra vez. Compartir con nuestro colaboradores por qué es importante para nosotros en lo personal lo que hacemos.
Mi propósito es hacer que el trabajo deje ser motivo de mortificación y se convierta en fuente de gozo, crecimiento, realización y humanización. Cuando hablo y comparto y cuando conecto cada una mis prioridades y actividades cotidianas con mi propósito, vuelvo a sentir que mi vida tiene sentido. Siento que vale la pena todos los esfuerzos, me siento animado, empoderado, capaz de superar cualquier obstáculo.
En el wiki reinventar las organizaciones podrás encontrar muchos más casos de líderes que han sabido energizar y liberar todo el talento de los colaboradores a través de un propósito claro.
viernes, junio 23, 2017
¿Tu organización sirve a la vida de otros o se sirve de ellos?
"Mi idea no era hacer una gran empresa, mi idea era conectar a Harvard" dice Marck Zuckenberg. Años más tarde le ofrecieron varios miles de millones por Facebook pero no vendió pues creía que si lograban conectar al mundo, podrían cambiar la vida de millones de personas.
¿Cuál es el propósito de tu organización? ¿Cuál es el impacto positivo que quieren lograr en la vida de las personas?
Ésta pregunta tiene la mayor relevancia.
Los empresarios tienen una imagen de codiciosos e interesados. Se dice que para ellos lo único que cuenta es el dinero y las ganancias. Tienen tan mala prensa que se les compara a los políticos, que lejos de servir buscan servirse del poder para sus propios intereses.
El problema es que tendemos a generalizar. Si bien es cierto que hay empresarios que se han ganado a pulso esta fama, también es cierto que cada vez vemos empresarios que nos muestran una historia diferente.
La gran diferencia estriba en que hay empresarios que ven la necesidad a satisfacer como la oportunidad de ganar dinero. Por el contrario hay quien ve primero la oportunidad de servir, de hacer un impacto positivo en la vida de otros, y como consecuencia vienen los (cuantiosos) beneficios.
No todo mundo entiende el papel que la pasión y el propósito tiene en el ámbito de los negocios.
Es muy fácil caer en la tentación de convertir las ganancias que son un medio en el fin de los negocios. Con frecuencia en el día a día nos vamos olvidando del propósito y nos enfocamos en aprovechar las oportunidades de negocio, o en resolver los problemas económicos.
El problema es que cuando volteamos nos damos cuenta que hemos creado una organización en la que todo mundo ve por sus propios intereses, nadie sabe para que estamos aquí y la cultura organizacional se vuelve un revoltijo, sin pies ni cabeza.
En cambio hay organizaciones que han ordenado toda su estrategia, sus programas de trabajo, su estructura, su toma de decisiones y acciones centrada en el propósito y los valores. Evitan caer de decisiones y acciones oportunistas, de corto plazo, para aprovechar negocios rápidos o para salir de problemas sacrificando sus valores.
De esta manera todo mundo puede decir de esa organización: "Se para que estás y conozco tus valores, creo en lo que tu crees y quiero ser parte de tu organización y hacer negocios contigo"
Como seres humanos queremos tratar con amigos, familiares, colaboradores, socios, proveedores, etc., que sean congruentes, que hablen, actúen como ellos realmente son. Queremos que sean auténticos, que sepamos a que atenernos con ellos. Actuando íntegramente, honrando sus propios valores, principios y creencias es como se ganan nuestra confianza, sabemos a que atenernos con ellos. Por contra, una persona que es doble cara, que se comporta distinto en diferentes ambientes, que cambia según el viento en cuanto a sus creencias y valores, nos da desconfianza.
Tenemos un sexto sentido para detectar cuando quien nos sirve esta realmente interesado en nosotros, en nuestro bien, y cuando nos ve como instrumento para sus propios fines.
El drama que viven nuestras organizaciones es que el servicio auténtico sólo es posible cuando se ve la organización como un medio para una causa superior.
De aquí la importancia de la pregunta: ¿Realmente veo mi organización al servicio de una causa mayor (creando un impacto positivo para la vida de otros) o lo que realmente nos importa es aprovechar esa causa para nuestro beneficio?
Te recomiendo el video de Simon Sinek donde profundiza este tema. Si necesitas un socio de pensamiento para aclarar el propósito de tu organización contáctame.
¿Cuál es el propósito de tu organización? ¿Cuál es el impacto positivo que quieren lograr en la vida de las personas?
Ésta pregunta tiene la mayor relevancia.
Los empresarios tienen una imagen de codiciosos e interesados. Se dice que para ellos lo único que cuenta es el dinero y las ganancias. Tienen tan mala prensa que se les compara a los políticos, que lejos de servir buscan servirse del poder para sus propios intereses.
El problema es que tendemos a generalizar. Si bien es cierto que hay empresarios que se han ganado a pulso esta fama, también es cierto que cada vez vemos empresarios que nos muestran una historia diferente.
La gran diferencia estriba en que hay empresarios que ven la necesidad a satisfacer como la oportunidad de ganar dinero. Por el contrario hay quien ve primero la oportunidad de servir, de hacer un impacto positivo en la vida de otros, y como consecuencia vienen los (cuantiosos) beneficios.
No todo mundo entiende el papel que la pasión y el propósito tiene en el ámbito de los negocios.
Es muy fácil caer en la tentación de convertir las ganancias que son un medio en el fin de los negocios. Con frecuencia en el día a día nos vamos olvidando del propósito y nos enfocamos en aprovechar las oportunidades de negocio, o en resolver los problemas económicos.
El problema es que cuando volteamos nos damos cuenta que hemos creado una organización en la que todo mundo ve por sus propios intereses, nadie sabe para que estamos aquí y la cultura organizacional se vuelve un revoltijo, sin pies ni cabeza.
En cambio hay organizaciones que han ordenado toda su estrategia, sus programas de trabajo, su estructura, su toma de decisiones y acciones centrada en el propósito y los valores. Evitan caer de decisiones y acciones oportunistas, de corto plazo, para aprovechar negocios rápidos o para salir de problemas sacrificando sus valores.
De esta manera todo mundo puede decir de esa organización: "Se para que estás y conozco tus valores, creo en lo que tu crees y quiero ser parte de tu organización y hacer negocios contigo"
Como seres humanos queremos tratar con amigos, familiares, colaboradores, socios, proveedores, etc., que sean congruentes, que hablen, actúen como ellos realmente son. Queremos que sean auténticos, que sepamos a que atenernos con ellos. Actuando íntegramente, honrando sus propios valores, principios y creencias es como se ganan nuestra confianza, sabemos a que atenernos con ellos. Por contra, una persona que es doble cara, que se comporta distinto en diferentes ambientes, que cambia según el viento en cuanto a sus creencias y valores, nos da desconfianza.
Tenemos un sexto sentido para detectar cuando quien nos sirve esta realmente interesado en nosotros, en nuestro bien, y cuando nos ve como instrumento para sus propios fines.
El drama que viven nuestras organizaciones es que el servicio auténtico sólo es posible cuando se ve la organización como un medio para una causa superior.
De aquí la importancia de la pregunta: ¿Realmente veo mi organización al servicio de una causa mayor (creando un impacto positivo para la vida de otros) o lo que realmente nos importa es aprovechar esa causa para nuestro beneficio?
Te recomiendo el video de Simon Sinek donde profundiza este tema. Si necesitas un socio de pensamiento para aclarar el propósito de tu organización contáctame.
viernes, abril 21, 2017
Crear espacios seguros y de confianza en las organizaciones
Las personas sólo pueden aportarse por completo y dar lo mejor de sí mismos si encuentran un contexto seguro y digno de confianza.
A continuación encontrarás la traducción al español de los elementos esenciales de los Círculos de Confianza de Parker J. Palmer
Si quieres que las personas amen trabajar en tu organización, te invito a visitar su página.
Encontrarás conceptos, herramientas y prácticas para hacer posible que las personas se aporten por entero y crezcan mientras realizan su trabajo.
Si quieres que las personas amen trabajar en tu organización, te invito a visitar su página.
Encontrarás conceptos, herramientas y prácticas para hacer posible que las personas se aporten por entero y crezcan mientras realizan su trabajo.
Elementos esenciales del Círculo de Confianza (Parker J. Palmer)
*Dar y recibir en espíritu de hospitalidad. La gente aprende mejor en los espacios hospitalarios. En este círculo apoyamos el aprendizaje de cada uno abiertos a recibir y dar hospitalidad.
* Mantenernos presente de la manera más completa posible. Estamos aquí con nuestras dudas, temores y fallas, así como nuestras convicciones, alegrías y éxitos. Escuchamos y nos expresamos con la mejor presencia posible.
* Lo que se ofrece en el círculo es por invitación, no por demanda. Los círculos de confianza no son eventos donde compartir es una obligación o condición de participación. Haz lo que tu alma pide de ti, y ten presente que que cuentas con nuestro apoyo. Tu alma conoce tus necesidades mejor que nosotros.
* Di tu verdad de manera que respete la verdad de otras personas. Nuestras opiniones de la realidad pueden ser diferentes, pero hablar la verdad en un círculo de confianza no significa interpretar, corregir o debatir lo que otros dicen. Nos comunicamos desde el centro de nuestro ser al centro del círculo, comunicándonos en voz propia, confiando en que los miembros del grupo discernirán su propia verdad.
* No aconsejar, corregir, solucionar o rescatar. Esta es una de las directrices más difíciles para aquellos de nosotros que nos gusta "ayudar". Pero es vital para que el alma se sienta acogida y el maestro interior pueda manifestarse.
* Aprende a responder con preguntas abiertas y honestas. En vez de corregirnos o aconsejarnos usando preguntas que conllevan prejuicios, nos apoyamos con preguntas abiertas y honestas que nos ayuden a llegar al fondo de la cuestión.
* Cuando enfrentamos grandes obstáculos, toma un actitud de humilde asombro y respetuosa curiosidad. Pasar de la reacción y el juicio a la pregunta honesta, y compasiva. Pregúntate: “Por qué sienten / piensan de esta manera" o "Me pregunto qué me enseña mi reacción acerca de mí mismo". Deja de lado el juicio para escuchar a los demás y a ti mismo más profundamente.
* Atiende a tu propio maestro interno. Aprendemos de los demás, por supuesto. Pero a medida que exploramos a través de poemas, historias, preguntas y el silencio en un círculo de confianza, tenemos una oportunidad especial para aprender desde adentro. Así que presta mucha atención a tus propias reacciones y respuestas, dentro de ellas vive el más importante y sabio maestro.
* Confía y aprende del silencio. El silencio es un regalo en nuestro mundo ruidoso, y una forma de ganar sabiduría. Trata el silencio como un miembro del grupo. Después de que alguien ha hablado, toma un tiempo sin tener que llenar inmediatamente el espacio con palabras.
* Mantener la confidencialidad. Nada de lo que se comparte dentro de un círculo de confianza puede ser repetido fuera del grupo.
* Creer en las posibilidades de nuestra participación. Es posible completar el círculo cumpliendo los anhelos con los que llegamos. Es posible que las semillas plantadas aquí continúen creciendo en los días venideros.
Permíteme plantear las siguientes preguntas:
1. ¿Qué pasaría en tus reuniones de trabajo si introdujeras estos fundamentos? ¿Acaso no es cómo tú y yo y la gente con la que trabajamos realmente anhelamos trabajar?
2. ¿Y si fuéramos más allá y convirtiéramos estos principios en las bases para las relaciones interpersonales en nuestra empresa? ¿Qué necesitas para convertir tu empresa u organización en una empresa hospitalaria, donde las personas se pueden aportar por entero?
Me encantaría conocer tus observaciones, dudas, y comentarios.
martes, marzo 21, 2017
Morning Star, un lugar de trabajo que humaniza
¿Un lugar de trabajo donde la gente se siente realmente libre?
¿Donde cada quien asume voluntariamente su responsabilidad?
¿Donde personas y equipos pueden dar lo mejor de sí mientras trabajan para una causa mayor?
¿Donde las personas se esfuerzan por aprender y poner en juego todas sus capacidades?
¿Donde son capaces de operar con los más altos estándares sin necesidad de supervisión?
¿Donde la gente adquiere una gran responsabilidad personal y apoya el trabajo de otros?
¿Estamos hablando de un sueño...?
No, este tipo de organizaciones nos muestran que hay formas más inteligentes de organizar el trabajo de los seres humanos.
Te invito a conocer como se organiza el trabajo en Morning Star
Si estás interesado en colaborar para recoger y divulgar este tipo de ejemplos ponte en contacto con nosotros. Por ejemplo, sería muy interesante poner subtítulos en español a este video con la finalidad de que hacerlo accesible al público de habla hispana.
¿Donde cada quien asume voluntariamente su responsabilidad?
¿Donde personas y equipos pueden dar lo mejor de sí mientras trabajan para una causa mayor?
¿Donde las personas se esfuerzan por aprender y poner en juego todas sus capacidades?
¿Donde son capaces de operar con los más altos estándares sin necesidad de supervisión?
¿Donde la gente adquiere una gran responsabilidad personal y apoya el trabajo de otros?
¿Estamos hablando de un sueño...?
No, este tipo de organizaciones nos muestran que hay formas más inteligentes de organizar el trabajo de los seres humanos.
Te invito a conocer como se organiza el trabajo en Morning Star
Si estás interesado en colaborar para recoger y divulgar este tipo de ejemplos ponte en contacto con nosotros. Por ejemplo, sería muy interesante poner subtítulos en español a este video con la finalidad de que hacerlo accesible al público de habla hispana.
sábado, marzo 18, 2017
No eres tú, sino la forma de organizar el trabajo.
La forma como hemos organizado el trabajo no funciona. En las empresas, escuelas y hospitales aparecen manifestaciones que confirman que el modelo organizativo no responde ni a las personas ni a las organizaciones.
Los directivos no encuentran cómo lograr el compromiso de los colaboradores. La gente sale desmoralizada pues las condiciones imperantes hacen odioso su trabajo.
La forma tradicional de mando y control lleva en si misma gérmenes que producen división, luchas de poder, politiquería, burocracia, etc. Estas inevitables consecuencias sencillamente hacen inviable el compromiso, la adhesión, la colaboración, la creatividad, etc., Matan el gusto por trabajar.
En la mayoría de nuestras organizaciones cuando pensamos en la organización lo primero que viene a nuestra mente es un organigrama. Nuestro lenguaje tiene un origen militar: Jerarquía, división, órden, mando, control, supervisión, estrategia, táctica, dominio, jefe, subordinados.
Al pensar como organizar una nueva empresa en automático pensamos en las oficinas, y el estacionamiento del jefe y los empleados de confianza y dónde pondremos a los empleados. No ha nacido la empresa y ya está marcada la separación y la diferencia. Y luego vendrán años y años de lucha infructuosa para crear una cultura de trabajo en equipo, de involucración y compromiso, de hacer que "se pongan la camiseta".
Así sin pretenderlo, creamos estructuras que luego se vuelven contra nosotros y nos impiden crear relaciones constructivas y aportar lo mejor de nosotros mismos para el mutuo crecimiento, aprendizaje y así lograr, juntos, grandes realizaciones para bien de la sociedad.
Afortunadamente están surgiendo en diversas partes del mundo nuevas formas de organización del trabajo de los seres humanos. Nos muestran que es posible transformar el trabajo en algo productivo, satisfactorio, enriquecedor de la vida de todos los integrantes.
En este blog hemos puesto ligas a sitios que te permitirán conocer las diferentes tendencias que hay en el mundo. Si tú como nosotros no estás satisfecho y crees que hay nuevas y mejores formas de organizar el trabajo, bienvenido, hay un mundo fascinante con miles de posibilidades. Bienvenida tu participación bajo la forma que tu quieras y puedas.
Los directivos no encuentran cómo lograr el compromiso de los colaboradores. La gente sale desmoralizada pues las condiciones imperantes hacen odioso su trabajo.
La forma tradicional de mando y control lleva en si misma gérmenes que producen división, luchas de poder, politiquería, burocracia, etc. Estas inevitables consecuencias sencillamente hacen inviable el compromiso, la adhesión, la colaboración, la creatividad, etc., Matan el gusto por trabajar.
En la mayoría de nuestras organizaciones cuando pensamos en la organización lo primero que viene a nuestra mente es un organigrama. Nuestro lenguaje tiene un origen militar: Jerarquía, división, órden, mando, control, supervisión, estrategia, táctica, dominio, jefe, subordinados.
Al pensar como organizar una nueva empresa en automático pensamos en las oficinas, y el estacionamiento del jefe y los empleados de confianza y dónde pondremos a los empleados. No ha nacido la empresa y ya está marcada la separación y la diferencia. Y luego vendrán años y años de lucha infructuosa para crear una cultura de trabajo en equipo, de involucración y compromiso, de hacer que "se pongan la camiseta".
Así sin pretenderlo, creamos estructuras que luego se vuelven contra nosotros y nos impiden crear relaciones constructivas y aportar lo mejor de nosotros mismos para el mutuo crecimiento, aprendizaje y así lograr, juntos, grandes realizaciones para bien de la sociedad.
Afortunadamente están surgiendo en diversas partes del mundo nuevas formas de organización del trabajo de los seres humanos. Nos muestran que es posible transformar el trabajo en algo productivo, satisfactorio, enriquecedor de la vida de todos los integrantes.
En este blog hemos puesto ligas a sitios que te permitirán conocer las diferentes tendencias que hay en el mundo. Si tú como nosotros no estás satisfecho y crees que hay nuevas y mejores formas de organizar el trabajo, bienvenido, hay un mundo fascinante con miles de posibilidades. Bienvenida tu participación bajo la forma que tu quieras y puedas.
miércoles, noviembre 11, 2015
Un cambio en nuestra forma de ver a las personas en la empresa
Cuando realizamos nuestro trabajo diario nuestra atención puede estar puesta en la tarea que han de realizar las personas o en las personas que han de realizar la tarea.
Nuestro enfoque en la tarea o en las personas hace un mundo de diferencia. Las personas a tu alrededor e incluso tu mismo perciben tu intención y se sienten relegadas, menospreciadas o ignoradas.
Lo que aprecias se aprecia. Lo que no aprecias se deprecia.
Existe una gran sed de aprecio. Las personas en el mundo del trabajo anhelamos reconocimiento. No nos referimos a recibir aplausos y diplomas. Se trata de un reconocimiento más esencial. Queremos ser tratados como personas, que se nos reconozca nuestra dignidad.
Por tanto es necesario cambiar nuestro foco de atención hacia las personas. Antes de pensar en la tarea hemos de pensar en las personas que han de realizar la tarea. Plantear el trabajo en términos de las personas primero significa usar el trabajo para que las personas se desarrollen.
Plantear el trabajo en términos de la tarea que han de realizar las personas deshumaniza, cosifica, reduce a las personas a la categoría de empleados. Es decir, dejamos de ver personas para tratar con empleados.
Este es desde mi punto de vista el salto cuántico que se requiere dar en el mundo del trabajo para ponernos en el camino de organizaciones florecientes, que generen bienestar y prosperidad (para todos: trabajadores, clientes, proveedores, accionistas, sociedad) .
Pasar de ver a los colaboradores como "recursos humanos" a "personas con recursos" (insospechados, ilimitados, grandiosos) implica un giro de 180 grados para quienes han dirigido organizaciones toda su vida. Representa un gran reto cambiar su manera de ver el papel de las personas en la empresa.
Así como en su tiempo representó un gran cambio comprender que es la tierra la que gira alrededor del sol, así ahora hemos de entender que es la organización la que debe cambiar. Que no son las personas las que giran alrededor de la organización sino que es la organización la que gira alrededor de las personas.
Las personas son el centro. Las personas y dignidad. Las personas y su capacidad de elegir libremente, de pensar, de crear, de relacionarse, de dar sentido a lo que hacen. Las personas y su anhelo de encontrar plenitud en su trabajo. Las personas y su enorme deseo de encontrar que con su trabajo contribuyen a hacer un bien para el mundo.
La clave para construir organizaciones que contribuyan, ya no solo a la sustentabilidad, sino al florecimiento del mundo está en diseñar y construir organizaciones donde las personas florezcan.
Nuestro enfoque en la tarea o en las personas hace un mundo de diferencia. Las personas a tu alrededor e incluso tu mismo perciben tu intención y se sienten relegadas, menospreciadas o ignoradas.
Lo que aprecias se aprecia. Lo que no aprecias se deprecia.
Existe una gran sed de aprecio. Las personas en el mundo del trabajo anhelamos reconocimiento. No nos referimos a recibir aplausos y diplomas. Se trata de un reconocimiento más esencial. Queremos ser tratados como personas, que se nos reconozca nuestra dignidad.
Por tanto es necesario cambiar nuestro foco de atención hacia las personas. Antes de pensar en la tarea hemos de pensar en las personas que han de realizar la tarea. Plantear el trabajo en términos de las personas primero significa usar el trabajo para que las personas se desarrollen.
Plantear el trabajo en términos de la tarea que han de realizar las personas deshumaniza, cosifica, reduce a las personas a la categoría de empleados. Es decir, dejamos de ver personas para tratar con empleados.
Este es desde mi punto de vista el salto cuántico que se requiere dar en el mundo del trabajo para ponernos en el camino de organizaciones florecientes, que generen bienestar y prosperidad (para todos: trabajadores, clientes, proveedores, accionistas, sociedad) .
Pasar de ver a los colaboradores como "recursos humanos" a "personas con recursos" (insospechados, ilimitados, grandiosos) implica un giro de 180 grados para quienes han dirigido organizaciones toda su vida. Representa un gran reto cambiar su manera de ver el papel de las personas en la empresa.
Así como en su tiempo representó un gran cambio comprender que es la tierra la que gira alrededor del sol, así ahora hemos de entender que es la organización la que debe cambiar. Que no son las personas las que giran alrededor de la organización sino que es la organización la que gira alrededor de las personas.
Las personas son el centro. Las personas y dignidad. Las personas y su capacidad de elegir libremente, de pensar, de crear, de relacionarse, de dar sentido a lo que hacen. Las personas y su anhelo de encontrar plenitud en su trabajo. Las personas y su enorme deseo de encontrar que con su trabajo contribuyen a hacer un bien para el mundo.
La clave para construir organizaciones que contribuyan, ya no solo a la sustentabilidad, sino al florecimiento del mundo está en diseñar y construir organizaciones donde las personas florezcan.
lunes, octubre 12, 2015
¿Qué tipo de relaciones ha establecido tu empresa con los colaboradores?
¿Qué tipo de personas atraemos a nuestra organización? ¿Qué atrae a las personas para que decidan trabajar con nosotros? ¿Qué tipo de relaciones hemos establecido con ellas?
Son cuestionamientos serios. En el día con día la calidad, la rentabilidad, el nivel de servicio que brinda nuestra organización depende de como realizan el trabajo los colaboradores. De su actitud, de su pasión, de su iniciativa. Imposible lograr un trabajo excelente y resultados sobresalientes sin personas que ponen "alma, vida y corazón en lo que hacen".
Quizá este sea el "sueño imposible" para la mayoría de los dirigentes.
El asunto es que lograr tal dedicación es consecuencia de la calidad de las relaciones que hemos logrado establecer entre la organización y los colaboradores.
De ahi la importancia de atender estos cuestionamientos. ¿Que buscan los colaboradores cuando vienen a trabajar a nuestra empresa? ¿Qué personas se van de nuestra empresa y quienes son los que se quedan? ¿Vienen solo por el dinero y las prestaciones? ¿Por que no encuentran opciones mejor o mientras encuentran "algo mejor"? o por el contrario, ¿vienen porque aquí encuentran la forma de realizar lo que les gusta, lo que les apasiona, lo que les hace sentir valiosos y útiles a los demás... y además les pagan por hacerlo?
¿Que tipo de relaciones hemos creado con ellas? ¿Que tipo de relaciones queremos crear con ellas? No es asunto, solo, de que esperar que nos lleguen buenos trabajadores. Se trata de diseñar nuestras organizaciones para atraer al tipo de colaboradores que queremos atraer.
Esto implica repensar nuestra "propuesta de valor a los colaboradores". Está claro que no podemos crear "organizaciones de vanguardia, prosperas, excelentes, innovadoras... etc.," ofreciendo "sueldo y prestaciones por encima de la ley". Los colaboradores de hoy (y mañana) aspiran mucho, pero mucho más que eso.
En los próximos posts encontrarás algunas pistas sobre este tema.
Son cuestionamientos serios. En el día con día la calidad, la rentabilidad, el nivel de servicio que brinda nuestra organización depende de como realizan el trabajo los colaboradores. De su actitud, de su pasión, de su iniciativa. Imposible lograr un trabajo excelente y resultados sobresalientes sin personas que ponen "alma, vida y corazón en lo que hacen".
Quizá este sea el "sueño imposible" para la mayoría de los dirigentes.
El asunto es que lograr tal dedicación es consecuencia de la calidad de las relaciones que hemos logrado establecer entre la organización y los colaboradores.
De ahi la importancia de atender estos cuestionamientos. ¿Que buscan los colaboradores cuando vienen a trabajar a nuestra empresa? ¿Qué personas se van de nuestra empresa y quienes son los que se quedan? ¿Vienen solo por el dinero y las prestaciones? ¿Por que no encuentran opciones mejor o mientras encuentran "algo mejor"? o por el contrario, ¿vienen porque aquí encuentran la forma de realizar lo que les gusta, lo que les apasiona, lo que les hace sentir valiosos y útiles a los demás... y además les pagan por hacerlo?
¿Que tipo de relaciones hemos creado con ellas? ¿Que tipo de relaciones queremos crear con ellas? No es asunto, solo, de que esperar que nos lleguen buenos trabajadores. Se trata de diseñar nuestras organizaciones para atraer al tipo de colaboradores que queremos atraer.
Esto implica repensar nuestra "propuesta de valor a los colaboradores". Está claro que no podemos crear "organizaciones de vanguardia, prosperas, excelentes, innovadoras... etc.," ofreciendo "sueldo y prestaciones por encima de la ley". Los colaboradores de hoy (y mañana) aspiran mucho, pero mucho más que eso.
En los próximos posts encontrarás algunas pistas sobre este tema.
domingo, octubre 04, 2015
Rediseña tu organización para que las personas sean felices al trabajar.
"Parece hecho adrede, con tanto trabajo y justo ahora es cuando se le ocurre renunciar".
"Ya estaba apalabrado, pero se fue a otra empresa por que le ofrecieron más dinero"
Una y otra vez oigo el mismo clamor. Sin importar si es o no lucrativa, los dirigentes de las organizaciones tienen la misma urgente necesidad. La marcha de las empresas y organizaciones se ve afectada porque no encuentran personal comprometido.
Todavía más, se dan cuenta que cada vez destinan tiempo y recursos para atender y corregir las consecuencias negativas que se derivan de personal con "problemas de actitud". La atención de los dirigentes se va, no a ver como crear valor y asegurar un futuro sino que se quedan detenidos, en tratar de contener o detener la hemorragia que sufre su organización.
Por otra parte ejemplos como el de Spotify nos permiten entender que no hay tales problemas de actitud, sino que mas bien es el diseño de la cultura el que inhibe o libera el potencial de las personas.
Te invito a analizar detenidamente los dos videos. Verás como si es posible despertar el compromiso de las personas. Encontrarás como se construyen culturas poderosas que ponen a trabajar los mejor de las personas.
Es necesario innovar nuestras organizaciones. La clave son las personas. Es necesario rediseñar la cultura de nuestras organizaciones. Hacerla a la medida de las aspiraciones de las personas. Las personas se levantan todos los días y van a trabajar buscando ser felices, hacer un gran trabajo.
El diseño de las organizaciones no está hecho para que las personas se realicen y prosperen.
Es evidente la "renuncia" emocional de la mayoría de las personas. Nuestras organizaciones no son competitivas, no saben como cautivarnos. No saben como poner a trabajar lo mejor de nosotros mismos.
Pregunta a diez personas que piensan de su trabajo y verás como la gente se siente desilusionada. Van solamente porque necesitan el dinero, pero la mayoría de sus aspiraciones ni siquiera son tomadas en cuenta en la "propuesta de valor al colaborador".
Aqui esta el drama: Nuestras organizaciones necesitan velozmente crear valor e innovar, sin embargo, se encuentran entrampadas en iniciativas y soluciones que corresponden a formas de organización de la era industrial. Saben del papel esencial de las personas pero no pueden ver más allá. Siguen presas de un modo de ver "utilitario" "cosificante"del "capital humano". No alcanzan a desprenderse de la visión de "recursos humanos".
Estoy trabajando en un libro que permita a los dirigentes encontrar salidas. Creo que las organizaciones de mi país no pueden crecer de manera sustentable sino innovan a la velocidad que ahora se requiere. Sin embargo, la innovación primaria está en crear las condiciones que potencien todo el talento de todas las personas.
La innovación de productos, procesos, mercados, etc. manteniendo el viejo modelo de mando y control sencillamente no es sustentable. Las personas de hoy (y de mañana) sencillamente no están dispuestas a poner toda su pasión, su entusiasmo, su creatividad y compromiso para crear valor, si no encuentran organizaciones que estén dispuestas a hacer esto mismo por ellos.
"Ya estaba apalabrado, pero se fue a otra empresa por que le ofrecieron más dinero"
Una y otra vez oigo el mismo clamor. Sin importar si es o no lucrativa, los dirigentes de las organizaciones tienen la misma urgente necesidad. La marcha de las empresas y organizaciones se ve afectada porque no encuentran personal comprometido.
Todavía más, se dan cuenta que cada vez destinan tiempo y recursos para atender y corregir las consecuencias negativas que se derivan de personal con "problemas de actitud". La atención de los dirigentes se va, no a ver como crear valor y asegurar un futuro sino que se quedan detenidos, en tratar de contener o detener la hemorragia que sufre su organización.
Por otra parte ejemplos como el de Spotify nos permiten entender que no hay tales problemas de actitud, sino que mas bien es el diseño de la cultura el que inhibe o libera el potencial de las personas.
Te invito a analizar detenidamente los dos videos. Verás como si es posible despertar el compromiso de las personas. Encontrarás como se construyen culturas poderosas que ponen a trabajar los mejor de las personas.
Es necesario innovar nuestras organizaciones. La clave son las personas. Es necesario rediseñar la cultura de nuestras organizaciones. Hacerla a la medida de las aspiraciones de las personas. Las personas se levantan todos los días y van a trabajar buscando ser felices, hacer un gran trabajo.
El diseño de las organizaciones no está hecho para que las personas se realicen y prosperen.
Es evidente la "renuncia" emocional de la mayoría de las personas. Nuestras organizaciones no son competitivas, no saben como cautivarnos. No saben como poner a trabajar lo mejor de nosotros mismos.
Pregunta a diez personas que piensan de su trabajo y verás como la gente se siente desilusionada. Van solamente porque necesitan el dinero, pero la mayoría de sus aspiraciones ni siquiera son tomadas en cuenta en la "propuesta de valor al colaborador".
Aqui esta el drama: Nuestras organizaciones necesitan velozmente crear valor e innovar, sin embargo, se encuentran entrampadas en iniciativas y soluciones que corresponden a formas de organización de la era industrial. Saben del papel esencial de las personas pero no pueden ver más allá. Siguen presas de un modo de ver "utilitario" "cosificante"del "capital humano". No alcanzan a desprenderse de la visión de "recursos humanos".
Estoy trabajando en un libro que permita a los dirigentes encontrar salidas. Creo que las organizaciones de mi país no pueden crecer de manera sustentable sino innovan a la velocidad que ahora se requiere. Sin embargo, la innovación primaria está en crear las condiciones que potencien todo el talento de todas las personas.
La innovación de productos, procesos, mercados, etc. manteniendo el viejo modelo de mando y control sencillamente no es sustentable. Las personas de hoy (y de mañana) sencillamente no están dispuestas a poner toda su pasión, su entusiasmo, su creatividad y compromiso para crear valor, si no encuentran organizaciones que estén dispuestas a hacer esto mismo por ellos.
miércoles, septiembre 16, 2015
"Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma"
"Yo soy el responsable de los resultados que obtengo en mi las diferentes áreas de mi vida..."
"Si, existen factores externos y decisiones de otros pero finalmente lo que está pasando en la empresa es producto de lo que yo hago o dejo de hacer..."
"trabajamos en una empresa familiar y tanto los resultados económicos como el deterioro o la calidad de vida que tenemos en nuestra familia depende de mí, de mi actuación, de las decisiones que he tomado o he evitado tomar..."
¿Cuántas personas conoces que enfoquen la vida con este grado de responsabilidad?
¿Cuantos empresarios conoces que se vean a sí mismos con este señorío, con esta madurez de conciencia?
Pocos son los empresarios que se sienten dueños de sus acciones. La gran mayoría tiende a echar culpas y responsabilidades para fuera.
Nuestra cultura no nos forma como personas responsables. No somos educados para asumir la responsabilidad de nuestros actos y mucho menos de nuestra vida. En algún momento nos formamos la idea que lo que nos sucede es porque "otros" no hacen lo que tienen que hacer y que no somos felices porque hay factores fuera de nuestro control. Así terminamos con una mentalidad de "víctima".
Este es un virus nocivo en las organizaciones. Sobretodo cuando los empresarios son los que no se ven a si mismos como amos de su destino, como capitanes de su alma (Nelson Mandela).
En mi experiencia de 23 años como consultor cada vez más confirmo que la piedra angular para cualquier transformación organizacional es comprobar que el empresario o dueño se vea a si mismo "empoderado". Es decir "protagonista", "diseñador y o autor" de su vida y no "víctima".
Cuando en una organización el dirigente máximo asume este señorío sobre su destino es posible hacer maravillas en corto tiempo.
Mi gran cuestionamiento ahora es ¿Cómo podemos hacer los consultores, trabajadores, esposas y familiares apoyar a los "dirigentes víctimas" para que recuperen ese señorío sobre su vida, que les hace ser verdaderos capitanes de empresa?
Son bienvenidas tus ideas, comentarios y aportaciones al respecto.
"Si, existen factores externos y decisiones de otros pero finalmente lo que está pasando en la empresa es producto de lo que yo hago o dejo de hacer..."
"trabajamos en una empresa familiar y tanto los resultados económicos como el deterioro o la calidad de vida que tenemos en nuestra familia depende de mí, de mi actuación, de las decisiones que he tomado o he evitado tomar..."
¿Cuántas personas conoces que enfoquen la vida con este grado de responsabilidad?
¿Cuantos empresarios conoces que se vean a sí mismos con este señorío, con esta madurez de conciencia?
Pocos son los empresarios que se sienten dueños de sus acciones. La gran mayoría tiende a echar culpas y responsabilidades para fuera.
Nuestra cultura no nos forma como personas responsables. No somos educados para asumir la responsabilidad de nuestros actos y mucho menos de nuestra vida. En algún momento nos formamos la idea que lo que nos sucede es porque "otros" no hacen lo que tienen que hacer y que no somos felices porque hay factores fuera de nuestro control. Así terminamos con una mentalidad de "víctima".
Este es un virus nocivo en las organizaciones. Sobretodo cuando los empresarios son los que no se ven a si mismos como amos de su destino, como capitanes de su alma (Nelson Mandela).
En mi experiencia de 23 años como consultor cada vez más confirmo que la piedra angular para cualquier transformación organizacional es comprobar que el empresario o dueño se vea a si mismo "empoderado". Es decir "protagonista", "diseñador y o autor" de su vida y no "víctima".
Cuando en una organización el dirigente máximo asume este señorío sobre su destino es posible hacer maravillas en corto tiempo.
Mi gran cuestionamiento ahora es ¿Cómo podemos hacer los consultores, trabajadores, esposas y familiares apoyar a los "dirigentes víctimas" para que recuperen ese señorío sobre su vida, que les hace ser verdaderos capitanes de empresa?
Son bienvenidas tus ideas, comentarios y aportaciones al respecto.
sábado, septiembre 05, 2015
Recupera tu poder y logra los resultados que quieres
"Juanito no entiende, por mas que le digo sigue muy por debajo de lo que espera de su puesto". ¿Cuántas veces te has sentido molesto y frustrado por situaciones semejantes a esta? Para quienes dirigen personas es muy fácil entrar en esta forma de interpretar que los lleva a un deterioro en las relaciones y en su calidad de vida.
Cuando ves desde esta perspectiva, la causa y el problema están afuera de ti. El problema son los otros, por tanto, son ellos los que "deben cambiar" para que tu estés bien. De una u otra manera capta tu malestar y el otro al sentirse coaccionado menos cambia.Se ha creado un circulo vicioso. El otro no cambia y tu te sientes cada vez más frustrado y enojado.
Lo peor es que no te das cuenta que cada vez vas perdiendo tu poder.
Hay otra forma de ver las cosas y es verte tu como la causa de los resultados que tienes en tu vida.
Cuando tu asumes la responsabilidad por las relaciones y situaciones que te ocurren en la vida se te abre un mundo de posibilidades.
No es fácil. Detenerte y plantearte ¿qué estoy haciendo yo (o dejando de hacer) para que Juanito siga dando resultados muy por debajo de lo que espero de él? quizá te resulte incomodo.
Sólo cuando tu te ves como causa de los resultados en tu vida recuperas tu poder.
Tenemos una deformación cultural que nos hace ver la vida como "víctimas". Nos hemos vuelto expertos para echar la culpa a otros. No puedes tener en tu empresa personas con esta mentalidad. Necesitas personas responsables, que asuman las consecuencias de sus actos. Por tanto es preciso que les ayudes a recuperar su poder.
Destierra el juego de la "víctima". Declara tu empresa libre de este virus. Empieza por ti, muestra con tu ejemplo. La próxima vez que te sientas frustrado e impotente, antes de echar culpas para afuera, pregúntate ¿qué estoy haciendo yo que estoy causando estos resultados en mi vida?
Con toda seguridad te digo que recobrar tu poder te permitirá lograr los resultados que realmente quieres.
Cuando ves desde esta perspectiva, la causa y el problema están afuera de ti. El problema son los otros, por tanto, son ellos los que "deben cambiar" para que tu estés bien. De una u otra manera capta tu malestar y el otro al sentirse coaccionado menos cambia.Se ha creado un circulo vicioso. El otro no cambia y tu te sientes cada vez más frustrado y enojado.
Lo peor es que no te das cuenta que cada vez vas perdiendo tu poder.
Hay otra forma de ver las cosas y es verte tu como la causa de los resultados que tienes en tu vida.
Cuando tu asumes la responsabilidad por las relaciones y situaciones que te ocurren en la vida se te abre un mundo de posibilidades.
No es fácil. Detenerte y plantearte ¿qué estoy haciendo yo (o dejando de hacer) para que Juanito siga dando resultados muy por debajo de lo que espero de él? quizá te resulte incomodo.
Sólo cuando tu te ves como causa de los resultados en tu vida recuperas tu poder.
Tenemos una deformación cultural que nos hace ver la vida como "víctimas". Nos hemos vuelto expertos para echar la culpa a otros. No puedes tener en tu empresa personas con esta mentalidad. Necesitas personas responsables, que asuman las consecuencias de sus actos. Por tanto es preciso que les ayudes a recuperar su poder.
Destierra el juego de la "víctima". Declara tu empresa libre de este virus. Empieza por ti, muestra con tu ejemplo. La próxima vez que te sientas frustrado e impotente, antes de echar culpas para afuera, pregúntate ¿qué estoy haciendo yo que estoy causando estos resultados en mi vida?
Con toda seguridad te digo que recobrar tu poder te permitirá lograr los resultados que realmente quieres.
miércoles, febrero 04, 2015
No instruyas, deja de interferir y libera el potencial de tus colaboradores
Durante el ultimo mes he estado practicando con los directores de empresa y sus colaboradores "El juego interior del Trabajo" y ha sido francamente espectacular los resultados que hemos observado y que quiero compartir contigo.
En cada actividad humana hay dimensiones: la externa y la interna. Afuera hay una lucha pero dentro de nosotros hay otra. Antes de ganar el "juego externo" es preciso ganar "el juego interno", es decir sobreponerse a las dudas, ansiedades, creencias negativas, etc., que uno mismo se pone y que limitan la expresión de nuestro potencial. El juego interior se juega para superar los obstáculos auto impuestos que impiden una persona o equipo accedan a su máximo potencial.
Este concepto que Tim Gallwey descubrió mientras enseñaba tenis es la semilla de una revolución para hacer cambios radicales en nuestra manera de enseñar y de aprender en la escuela y el trabajo.
La esencia de la aportación de Gallwey es que al comprender como funciona el juego interno pudo hacer un cambio radical en su manera de enseñar que permitió a los tenistas lograr rendimientos notoriamente superiores.
Gallwey se dió cuenta que sus instrucciones o consejos en ocasiones se convertían en interferencias por los tenistas acostumbrados a una mentalidad de "mando y control". Es decir, se venían a sumar a esas voces que dentro del tenista le decían "tienes que hacer esto...no debes hacer lo otro". Encontró maneras de ayudar a que el tenista tomara conciencia y eligiera mejores formas de jugar por si mismo. Dejo de ser instructor y paso a ser un favorecedor de la toma de conciencia.
Devolvió al alumno la responsabilidad y el gozo por su aprendizaje y su desempeño.
Imagina lo que esto significa. Es el secreto que hemos estado buscando los maestros en la escuela y los gerentes en el trabajo. Entender que podemos liberar el talento de los alumnos y de los trabajadores disminuyendo las interferencias es una clave sensacional no solo para aumentar la productividad sino para desarrollar el talento en nuestras organizaciones.
Todavía más. Entender que los jefes aumentamos la interferencia interna de nuestros colaboradores con nuestras "ordenes e instrucciones" y que hay formas distintas de ayudar a mejorar su desempeño que provocan que los colaboradores se apropien de la responsabilidad por aprender, disfrutar y lograr resultados...¿A poco resulta una propuesta tentadora?
Continuará.
En cada actividad humana hay dimensiones: la externa y la interna. Afuera hay una lucha pero dentro de nosotros hay otra. Antes de ganar el "juego externo" es preciso ganar "el juego interno", es decir sobreponerse a las dudas, ansiedades, creencias negativas, etc., que uno mismo se pone y que limitan la expresión de nuestro potencial. El juego interior se juega para superar los obstáculos auto impuestos que impiden una persona o equipo accedan a su máximo potencial.
La formula es muy simple: Rendimiento = potencial - interferencia, (P = p - i). Según esta fórmula, el rendimiento se puede mejorar ya sea cultivando "p" potencial o disminuyendo "i ", la interferencia .
Este concepto que Tim Gallwey descubrió mientras enseñaba tenis es la semilla de una revolución para hacer cambios radicales en nuestra manera de enseñar y de aprender en la escuela y el trabajo.
La esencia de la aportación de Gallwey es que al comprender como funciona el juego interno pudo hacer un cambio radical en su manera de enseñar que permitió a los tenistas lograr rendimientos notoriamente superiores.
Gallwey se dió cuenta que sus instrucciones o consejos en ocasiones se convertían en interferencias por los tenistas acostumbrados a una mentalidad de "mando y control". Es decir, se venían a sumar a esas voces que dentro del tenista le decían "tienes que hacer esto...no debes hacer lo otro". Encontró maneras de ayudar a que el tenista tomara conciencia y eligiera mejores formas de jugar por si mismo. Dejo de ser instructor y paso a ser un favorecedor de la toma de conciencia.
Devolvió al alumno la responsabilidad y el gozo por su aprendizaje y su desempeño.
Imagina lo que esto significa. Es el secreto que hemos estado buscando los maestros en la escuela y los gerentes en el trabajo. Entender que podemos liberar el talento de los alumnos y de los trabajadores disminuyendo las interferencias es una clave sensacional no solo para aumentar la productividad sino para desarrollar el talento en nuestras organizaciones.
Todavía más. Entender que los jefes aumentamos la interferencia interna de nuestros colaboradores con nuestras "ordenes e instrucciones" y que hay formas distintas de ayudar a mejorar su desempeño que provocan que los colaboradores se apropien de la responsabilidad por aprender, disfrutar y lograr resultados...¿A poco resulta una propuesta tentadora?
Continuará.
martes, agosto 12, 2014
Elevar La Calidad de Vida en el Trabajo al Nivel que He Soñado
Teníamos algunas preocupaciones sobre el taller para Directivos que estábamos organizando.
¿Estarán los directivos dispuestos a tomarse un "Tiempo Fuera" para precisar que es exactamente "calidad de vida en el trabajo"?
¿Les interesará suficiente el tema como para hacer un hueco entre sus multiples ocupaciones?
¿Estarían dispuestos a hacer la introspección y a compartir los descubrimientos sobre sus fortalezas y la calidad de vida en el trabajo que siempre han soñado?
La invitación era muy directa: Una experiencia de 6 horas, en una sola sesión para darse "Un espacio para diseñar formas innovadoras de conseguir lo que realmente importa en la vida y el trabajo"
Los resultados fueron sorprendentes.
La asistencia rebasó nuestras expectativas, asistieron 14 personas. Incluso hubo personas que encarecidamente nos pidieron participar en la siguiente oportunidad.
El tema resultó de gran interés. Reveló y develó un anhelo profundo de los empresarios y dirigentes. Estamos ocupados con miles de cosas, damos nuestro tiempo a diferentes personas y asuntos, sin embargo, lo que en realidad estamos buscando se nos pierde de vista.
Era muy necesario poner este tema al frente de todas nuestras ocupaciones y detenerse a considerar: la relación entre vida y trabajo, qué significa para mi calidad de vida, en que se concreta de manera mas precisa la calidad de vida en el trabajo que quiero conseguir.
Los participantes mostraron gran interés y compromiso para realizar las actividades de las cuatro fases de la Indagación Apreciativa. Mostraron gran deseo de compartir y de ayudarse mutuamente para afinar su visión y las mejores estrategias para llevarla a la realidad.
Este taller prototipo que Sergio Avelar y yo diseñamos nos abrió enormes posibilidades para ofrecer una ayuda real para los que los directivos aprendan cómo mejorar la calidad de vida de las personas en el trabajo.
Incorporaremos las mejoras que nos hicieron en las siguientes ediciones y las compartiremos por este medio. Estén pendientes.
Hemos dado un paso. Estoy convencido de una corazonada que siempre he tenido: Las personas merecen ser felices en, esa parte tan importante de su vida que es, su trabajo y podemos contribuir a ello. Los directivos pueden hacer la gran diferencia. Esta en su mano marcar positivamente la vida de sus colaboradores. Pero primero ellos han de recuperar el gozo, el sentido y la realización por su propio trabajo.
martes, mayo 13, 2014
El dirigente en el proceso de cambio ¿Cuál es su misión? ¿Cómo agrega valor?
"Primero di a ti mismo quien haz de ser; y luego haz lo que tienes que hacer" Epicteto
--A mi díganme que tengo que hacer, pero quiero ver que los cambios se reflejen en resultados ¡¡ya!!
Esta frase refleja la gran incertidumbre de los dirigentes de empresa que, presionados por la urgencia de lograr resultados económicos, dudan si seguir o no con los cambios que han emprendido en su empresa.
Enfrentan un gran dilema. Saben que necesitan la transformación de su empresa. Es evidente que ésta no puede seguir operando de la misma manera.
Por un lado tiene que dar respuesta a los cambios que vienen de fuera como la aparición de nuevos competidores, los cambios impositivos, las regulaciones y normas para entrar al mercado, etc., y que cada ves son mas rápidos y requieren velocidad en las adecuaciones.
Por la otra parte los dirigentes se dan cuenta que su organización no solo no responde con la rapidez que ahora demanda un entorno cada vez mas agresivo y exigente, sino que además dentro de la empresa surgen conflictos, desviaciones, descontentos, fallas, desacuerdos, etc.
Esta es una mezcla perfecta para acabar la paciencia, la lucidez, y el ánimo de cualquier empresario.
Entonces el dirigente acude a consultores y expertos que le ayuden a poner orden y recuperar el control. Surge una luz y se recobra la ilusión y la confianza de que las cosas mejorarán. Desgraciadamente, después del enamoramiento inicial vuelven a brotar los conflictos y faltas de entendimiento. Y las cosas no solo no van mejor, sino que ahora, dada la mayor conciencia de todos, hay mas insatisfacción.
Al ver que las cosas no sólo no mejoran, sino que además los cambios previstos no se implementan con rapidez, todos en la empresa empiezan a decir lo que el otro está haciendo mal, o debería de hacer. También los consultores caen en este juego que no lleva a nada.
¿Que debe hacer el dirigente cuando se encuentra en esta situación?
Primero que nada debe cambiar la pregunta. Esta es una pregunta mal planteada.
Es preciso entender que la transformación de la empresa parte de la transformación personal. "Nada sucede sin transformación personal" decía Deming. Los cambios en la empresa parten del cambio en el dirigente.
El dirigente debe cambiar. Y no solo en lo que hace, sino sobre todo en su ser. Esto significa que así como la empresa debe replantearse cual es su misión y que valor aporta, lo mismo debe hacer el dirigente.
¿Para que está el dirigente y valor aporta? Esta es la pregunta que le dará un nuevo sentido a su vida y a su quehacer. Es conveniente seguir el consejo de Epicteto y antes de preguntar por "que debo hacer (para hacerlo muy bien)" preguntarse a si mismo:
¿yo quien quiero ser, quien puedo ser, que cambios tengo que hacer en mi persona para agregar valor a mi vida y a la vida de los demás en este proceso de cambio que vivimos en la organización?
Como directivo la mejor forma de ayudar a que suceda el cambio en la organización es que el directivo emprenda, si es preciso con la ayuda de un coach especializado en este tema, un proceso de transformación que de manera rápida y gozosa le permita hacer los cambios en su persona.
viernes, mayo 09, 2014
Cuando todo está oscuro y se siente uno perdido aparece la luz
Un hombre se hizo a la mar…
Cuento Jorge Bucay citado en su libro "EL Camino de la Felicidad"
Un señor se hace a la mar a navegar en su velero, y de repente una fuerte tormenta lo sorprende y lo lleva descontrolado mar adentro. En medio del temporal el hombre no ve hacia donde se dirige su barco. Con peligro de resbalar por la cubierta, echa el ancla para no seguir siendo llevado por el viento y se refugia en su camarote hasta que amaine un poco. Cuando el viento se calma, el hombre sale de su refugio y recorre el velero de proa a popa. Revisa cada centímetro de su nave y se alegra al confirmar que está entera. El motor enciende, el casco está sano, las velas intactas, el agua potable no se ha derramado y el timón funciona como nuevo.
El navegante sonríe y levanta la vista con la intención de iniciar el retorno al puerto. Otea en todas las direcciones y lo único que ve por todos lados es agua. Se da cuenta de que la tormenta ha llevado lejos de la costa y de que está perdido.
Empieza a desesperarse, a angustiarse.
Como les pasa a algunas personas en momentos demasiado desafortunados, el hombre empieza a llorar mientras se queja en voz alta diciendo:
Estoy perdido, estoy perdido... Que barbaridad ...
Y se acuerda de que él es un hombre educado en la fe, como a veces pasa, lamentablemente sólo en esos momentos, y dice:
—Dios mío, estoy perdido, ayúdame Dios mío, estoy perdido...
Aunque parezca mentira, un milagro se produce en esta historia: el cielo se abre --un círculo diáfano aparece entre las nubes--, un rayo de sol entra, como en las películas, y se escucha una voz profunda (¿Dios?) que dice:
—¿qué te pasa?
El hombre se arrodilla frente el milagro e implora:
—Estoy perdido, no se donde estoy, estoy perdido, ilumíname Señor. ¿Dónde estoy ...Señor? ¿Dónde estoy..?
En esos momentos la voz, respondiendo a aquel pedido desesperado, dice
—Estás a 38 grados latitud sur, 29 grados longitud oeste— y el cielo se cierra.
—Gracias, gracias, dice el hombre.
Pero pasada la primera alegría, piensa un ratito y se incorpora retomando su queja.
—Estoy perdido, estoy perdido...
Acaba de darse cuenta de que con saber donde está, sigue estando perdido. Porque saber donde estás, no te dice nada respecto a dejar de estar perdido.
El cielo se abre por segunda vez.
—¿Qué te pasa?
—Es que en realidad no me sirve de nada saber en donde estoy, lo que quiero saber es adonde voy ¿para qué me sirve saber donde estoy sí no se a donde voy? A mi lo que me tiene perdido es que no se a donde voy.
—bien— dice la voz —vas a Buenos Aires— y el cielo comienza cerrarse otra vez.
Entonces ya más rápidamente y antes de que el cielo termine de cerrarse, el hombre dice:
—¡estoy perdido, Dios mío, estoy perdido, estoy desesperado..!
El cielo se abre por tercera vez:
—¿Y ahora que pasa?!
—No…es que yo, sabiendo donde estoy, y sabiendo a donde voy, sigo estando tan perdido como antes, porque en realidad ni siquiera se donde esta ubicado el lugar a donde voy.
La voz le responde:
—Buenos Aires está 38 grados...
—¡No, no, no— exclama el hombre. —Estoy perdido, estoy perdido...¿sabes lo que pasa? Me doy cuenta de que ya no me satisface saber donde estoy y a donde voy; necesito saber cuál es el camino para llegar, cuál es el camino.
En ese preciso instante cae desde el cielo un pergamino atado con un moño.
El hombre lo abre y ve un mapa marino. Arriba y a la izquierda un puntito rojo que se prende y se apaga con un letrero que dice "usted está aquí" y abajo a la derecha un punto azul donde se lee "Buenos Aires”.
En un tono fucsia fosforescente, el mapa muestra una ruta que tiene muchas indicaciones: remolino, arrecife, piedras y que obviamente marca el camino el camino a seguir para llegar a destino.
El hombre por fin se pone contento. Se arrodilla, se santigua y dice
—Gracias Dios mío...
Nuestro improvisado y desgraciado héroe mira el mapa... Pone en marcha el motor... Estira la vela...observa para todos lados y dice:
—¡Estoy perdido, estoy perdido...!
Por supuesto.
Pobre hombre sigue estando perdido.
Para todos lados a donde mira sigue habiendo agua y toda la información reunida no le sirve para nada, porque no sabe hacia donde empezar el viaje.
¿Qué es lo que le falta?
¿Cómo puede salir de la situación en la que se encuentra?
Lo que necesita es saber hacia donde debe reemprender la marcha. Sólo una brújula puede darle esa información.
Distinguir entre rumbo y meta
La meta es el punto de llegada, el camino es como llegar, el rumbo es la dirección, el sentido.
El sentido es imprescindible aunque lo único que pueda aportarte es donde está el norte.
Sí uno entiende la diferencia entre rumbo y meta empieza a poder definir muchas cosas.
“La felicidad es, para mi, la satisfacción de saberse en el camino correcto. Es la tranquilidad interna de quien sabe hacia donde dirige su vida.
La felicidad es la certeza de no estar perdido.”
Jorge Bucay “El camino de la felicidad” Ed. Oceano de México.
jueves, marzo 27, 2014
¿Es grata la experiencia de trabajo que vives día a día en la empresa?
Sabemos que ahora ya no basta vender productos o servicios. Necesitamos diferenciarnos de la competencia ofreciendo "experiencias" gratamente emocionantes al cliente.
Cuando pregunto en diferentes foros ¿Qué tanto la organización en la que trabajan permite que las personas pongan a trabajar lo mejor de si mismos? la respuesta no es alentadora. La mayoría de las personas sienten que no pueden aplicar todo su talento, su creatividad y se sienten limitadas en su creatividad y pasión.
En dias pasados en una reunión el equipo directivo de ventas de una gran compañía se propuso trabajar en "cómo crear una experiencia memorable de ventas para el cliente, los vendedores y los distintos departamentos que intervienen en los proyectos".
A proposito de esta intervención me surgió la reflexión. ¿Qué pasa con nuestras organizaciones? ¿Por qué si ahora como nunca necesitamos de incorporar todo el talento, la voluntad, la creatividad de todas las personas para crear valor de manera sostenida, nuestras organizaciones más bien desalientan e inhiben la iniciativa y la pasión de las personas?
Este fenómeno lo encuentro cada vez más frecuentemente no solo a nivel de los colaboradores, sino también a nivel de los directivos. Se encuentran que su trabajo no les satisface. Sus aspiraciones y pasiones no tienen cabida. Se ha vuelto una carga fastidiosa. Cada vez tienen que hacer frente a una carga creciente de tareas que no tienen nada que ver con sus fortalezas y las interacciones humanas que tienen con sus pares, incluso familiares, y con sus colaboradores es frustrante. Cada vez hay mas tensión, critica, rumores, quejas, fastidio. En resumen la experiencia de ir a trabajar todos los días en vez de ser una experiencia significativa, valiosa y nutriente para su vida es motivo de frustración y desgaste.
En los últimos años he estado aplicando la Indagación Apreciativa y me ha maravillado el poder que tiene para despertar las aspiraciones de las personas y los equipos para emprender de manera colaborativa la transformación.
Me quedo con la idea de seguir profundizando con las organizaciones con las que tengo el privilegio de trabajar para seguir rediseñado las prácticas, políticas, sistemas, etc., he visto como cuando nos atrevemos a repensar los resultados que tenemos y damos con el diseño que lleva a esos resultados, llegamos a un descubrimiento sensacional: ¡Podemos cambiar el diseño!
En esta etapa de mi vida quiero seguir acompañando a los líderes y gerentes de empresas y organizaciones para diseñar organizaciones que den cabida a la persona con toda su riqueza y su potencial para aportar. Se abren enormes posibilidades para crear progreso y desarrollo para todos cuando ponemos a las personas al centro de la organización y hacemos, juntos, la búsqueda de un mejor futuro para todos.
Cuando pregunto en diferentes foros ¿Qué tanto la organización en la que trabajan permite que las personas pongan a trabajar lo mejor de si mismos? la respuesta no es alentadora. La mayoría de las personas sienten que no pueden aplicar todo su talento, su creatividad y se sienten limitadas en su creatividad y pasión.
En dias pasados en una reunión el equipo directivo de ventas de una gran compañía se propuso trabajar en "cómo crear una experiencia memorable de ventas para el cliente, los vendedores y los distintos departamentos que intervienen en los proyectos".
A proposito de esta intervención me surgió la reflexión. ¿Qué pasa con nuestras organizaciones? ¿Por qué si ahora como nunca necesitamos de incorporar todo el talento, la voluntad, la creatividad de todas las personas para crear valor de manera sostenida, nuestras organizaciones más bien desalientan e inhiben la iniciativa y la pasión de las personas?
Este fenómeno lo encuentro cada vez más frecuentemente no solo a nivel de los colaboradores, sino también a nivel de los directivos. Se encuentran que su trabajo no les satisface. Sus aspiraciones y pasiones no tienen cabida. Se ha vuelto una carga fastidiosa. Cada vez tienen que hacer frente a una carga creciente de tareas que no tienen nada que ver con sus fortalezas y las interacciones humanas que tienen con sus pares, incluso familiares, y con sus colaboradores es frustrante. Cada vez hay mas tensión, critica, rumores, quejas, fastidio. En resumen la experiencia de ir a trabajar todos los días en vez de ser una experiencia significativa, valiosa y nutriente para su vida es motivo de frustración y desgaste.
En los últimos años he estado aplicando la Indagación Apreciativa y me ha maravillado el poder que tiene para despertar las aspiraciones de las personas y los equipos para emprender de manera colaborativa la transformación.
Me quedo con la idea de seguir profundizando con las organizaciones con las que tengo el privilegio de trabajar para seguir rediseñado las prácticas, políticas, sistemas, etc., he visto como cuando nos atrevemos a repensar los resultados que tenemos y damos con el diseño que lleva a esos resultados, llegamos a un descubrimiento sensacional: ¡Podemos cambiar el diseño!
En esta etapa de mi vida quiero seguir acompañando a los líderes y gerentes de empresas y organizaciones para diseñar organizaciones que den cabida a la persona con toda su riqueza y su potencial para aportar. Se abren enormes posibilidades para crear progreso y desarrollo para todos cuando ponemos a las personas al centro de la organización y hacemos, juntos, la búsqueda de un mejor futuro para todos.
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